lunes, 10 de agosto de 2015

Danza de estrellas



Cada que contemplo la inmensidad de la noche, voy en busca no sólo de la majestuosa luna que sana, sino del conjunto de estrellas que puedan bailar en la altura y el infinito. Encuentro tan parecido el cielo estrellado a la humanidad, cada estrella pudiendo representar a un ser humano, pensando en todo lo que nos asemeja y por tanto une; pero también veo las diferencias, unas más pequeñas pero que poseen mas brillo; algunas otras podrían ser más grandes y opacas: es tan relativa la grandeza en el mundo.

Cada estrella es como un ser humano, todos con nuestra propia verdad, esa que defendemos, en la que creemos y en la que nos regocijamos. Somos comunes en la felicidad y la dicha; el temor y la desesperanza; el amor y el dolor; la soledad y la plenitud. Cantamos melodías que nos hacen saltar el corazón, que nos hacen amar el instante en el que vivimos, donde podemos ver la vida no liviana, sino con el valor que merece. ¡Merece la pena vivir! Cantamos y sufrimos, bailamos y lloramos, pero ¿qué no es apasionante el pensar en el mañana? Detenerse un momento a contemplar como en los días futuros puede estar la dicha que hemos anhelado y que merecemos?  ¡Qué no es apasionante ese pensamiento! 

Sabemos que los años pasan y dejan huellas aun cuando no lo creamos; tal cual son las estrellas: grandiosas en una inmensidad propia, necesitan equilibrio para mantenerse; tal cual es la vida. Siempre es la fuerza para mantenerse lo que nos hace estrellas, que como ellas, irradiamos una luz propia. Somos como ellas, parecemos tan cercanos, pero... ¿cercanos en el dolor? O, ¿cercanos en la esperanza? Una estrella puede ser eterna en su propia limitación, y es allí donde la mortalidad llega a ser una ilusión, ¡Podemos ser eternos solo por una noche!

Si sientes tener que volar, ¡vuela! Si quieres cantar, ¡hazlo! Si sientes tener que gritar, ¡grita! Ni la fuerza de un mundo entero podrá callar la voz que clama correspondencia. Convence al mundo. Haz que todos se enteren de quién eres. Todo lucirá mejor mientras más conforme estés con quien eres. Es infinita la grandeza que se puede ocultar en solo una sonrisa, en un te amo, en un grito, en un abrazo, en una canción: la vida es una canción, un mar de ilusión que arrastra embravecido lo que no sirve, se lleva el pasado del que sufre y trae con gran poder los días venideros. El tiempo y el presente se tornan en oportunidad, en vida en sí mismos.

Así que únete a esta danza de estrellas. Hoy todo puede tornarse pesado con o sin causa aparente, pero ya mañana el ser fuerte debe ser el imperativo más grande.

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